Fotografiar en Senegal

7 de Junio 2011

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Después de haber viajado por diversos países africanos, me he ido haciendo un mapa mental de las personas que he conocido en cada lugar y cuando pienso en un viaje en concreto, lo primero que me viene a la mente es el trato recibido por parte de la gente que allí conocí y en la cima de mis buenas experiencias en este sentido, se encuentra sin duda, Senegal.

Con los cayucos y pateras repitiéndose en el Telediario, visité el norte de Senegal junto a la ONG La Casa de África para documentar la labor de la organización en las zonas rurales del país e intentar retratar la idiosincrasia de los campesinos de la región de Louga.

Para ello, junto al equipo que normalmente llevo de viaje, me llevé el material de estudio más compacto que pude, confiando en que los senegaleses estarían dispuestos a posar para mi.

Y así fue, con la mediación de Ana Arteaga, directora de la ONG, a la cual le estoy sumamente agradecido, pude ganarme la confianza de la gente y fui tratado como uno más en todos los poblados que visitamos, hasta el punto de ser rebautizado con el nombre de Salif.

194 Niña senegalesa

Antes de partir siempre tienes unas expectativas en cuanto a lo que vas a hacer y de como lo vas a hacer, y en mi caso se vieron cubiertas ampliamente.

Durante las primeras sesiones la gente recelaba, algo normal si tenemos en cuenta que llegué a fotografiar a ancianos que nunca se habían hecho una foto.

Pero poco a poco se fueron viendo en la pantalla de la cámara (Aquí la tecnología me echó un cable) y se fueron animando hasta el punto de llegar a hacer cola para ser retratados.

Me sorprendió la manera en la que la gente mira a la cámara sin ningún temor ni rubor, "disculpe señor, ¿le puedo hacer una foto? (todo esto en mi perfecto francés, claro) y si era que si, simplemente miraba a la cámara como si me estuviera mirando a la cara, sin miedo ni vergüenza, pura sinceridad, algo que nunca olvidaré.

195 Campesinos del poblado de Keur Mbalo

Pero no solo en este tipo de fotografía más íntima noté el calor de la gente, cada vez que salía a fotografiar por el pueblo de Louga, la respuesta de la gente ante la cámara era muy buena y no faltaba una sonrisa cuando enfocaba a alguien con la cámara.

196 Niñas sujetando unos pollos

Saint Louis

Mención especial a esta fotogénica ciudad colonial, herencia francesa que por momentos recuerda a La Habana Vieja. Un lugar que, como la ciudad cubana, deja intuir un pasado de esplendor y bonanza que quedó inamovible tras las marcha de los colonizadores, siendo el paso del tiempo su único enemigo.

199 Saint Louis desde Guent N'dar

Casualmente me encontraba el 4 de abril en Saint Louis, día de la independencia de Senegal y los colegios e institutos salieron a desfilar a la calle. Fue aquí donde pude fotografiar a este fotógrafo.

200 Fotógrafo cubriendo el desfile

Guet N'dar

Frente a Saint Louis se encuentra la isla de Guet N'dar que cuenta con un populoso barrio mayoritariamente de pescadores donde al principio mi cámara no fue bien vista, dado que este lugar estaba considerado el principal punto de partida de la emigración africana hacia las costas canarias y los periodistas, aunque yo no lo soy, no estaban bien vistos en ese momento. Pero a fuerza de pasar una y otra vez por los mismos lugares, conseguí que ignoraran mi presencia y pude fotografiar el desembarco de pescado que se lleva a cabo al caer la tarde.

207 Descargando pescado

Este lugar es solo recomendable si eres de estómago resistente, ya que el olor generado por los desperdicios de pescado y el tratamiento del mismo que hacen en la misma orilla del mar, puede ser insoportable en un primer momento. Yo me terminé acostumbrando, pero mis botas las acabé regalando en Dakar después de 3 lavados para intentar quitarle el olor.

Isla de Gorée

Si pasas por Dakar es muy recomendable una visita a la isla de Gorée. Antaño base del mercadeo de esclavos, esta pequeña isla situada a solo 3 kilómetros de Dakar, ofrece multitud de atractivos históricos y fotográficos al mismo tiempo. Callejuelas de arena, fachadas, puertas y ventanas de colores, adornan esta fotogénica isla que guarda algunas sorpresas para el fotógrafo de naturaleza.

204 Callejuelas de Gorée

La anécdota de esta visita se dio cuando al llegar a las isla en el barco que regularmente parte de Dakar, me encuentro con una población enorme de Milano negro (Milvus migrans) que, acostumbrados a las personas, volaban a media altura sin cesar uno tras otro. Yo que ya estaba en el final del viaje, pensé en dejar el teleobjetivo en el hotel y pasar un día tranquilo con el angular callejeando por Gorée, pero que va, no me pude resistir. Cogí el barco de nuevo hacia Dakar, metí el tele en la mochila y de vuelta ha fotografiar milanos. La fotografía, una enfermedad incurable.

Hasta pronto.

Sobre el autor

, fotógrafo profesional y profesor de fotografía residente en Santa Cruz de Tenerife.

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