Fotografiar en Marrakech, La Ciudad Roja

26 de Enero 2011

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Dar una imagen distinta a lo que ya se ha visto de una ciudad como Marrakech, es muy complicado.

Fotografiada hasta la saciedad, la llamada "Ciudad Roja" guarda pocos rincones que no hayan pasado por alguna película o sensor, así que si te propones realizar un reportaje fotográfico, tendrás que pensar en lo difícil que será tomar imágenes que se diferencien del resto.

109 Cambio de luz al atardecer en la plaza djemma el fna

Después de llevar varios años viajando al sur de África, tenía ganas de llevar a cabo un reportaje en algún país del norte. En 2003 pude disfrutar de un país increíble como Egipto y creí que ya había pasado demasiado tiempo. Marruecos, en concreto la ciudad de Marrakech, me rondaba la cabeza desde hacía tiempo, así que preparé todo para hacer un reportaje en una de las cuatro ciudades imperiales.

Esta ciudad es una gran bestia que ha encontrado en el turismo su medio de vida y con el paso del tiempo se ha ido amoldando a este tipo de economía, creando una dependencia que ha traído algunas consecuencias.

Todo se compra, todo se vende

Cuando vas a Marrakech con la romántica idea de capturar su esencia y llevas allí unos días, te das cuenta de que las esencias y las especias las venden de 100 en 100 gramos.

113 Las especias son prácticamente un símbolo de la ciudad

Es muy raro que alguien entable una conversación contigo de manera sincera sin tener detrás el interés de sacarte algo de dinero y esto hace que los visitantes que llevan el bolsillo lleno, desarrollen la costumbre de repartir dirhams a diestro y siniestro por cualquier cosa.

He tenido la suerte de trabajar en lugares donde por desgracia la vida de la gente que allí vive es mucho más precaria y tienen más necesidades que en Marrakech, pero aún siendo así he podido conocer a muchas personas que me han abierto sus casas y me han ofrecido lo poco que tienen de manera sincera, llegando a hacer amigos. Esto en Marrakech nunca ocurrió.

Así que no parece el lugar más adecuado para disfrutar haciendo fotos a la gente, pero no te preocupes, la fotogenia del lugar acaba superando cualquier cosa.

La Medina

Hacer fotos en la Medina de Marrakech es una tarea de alto riesgo ya que todas las miradas siempre se dirigen al extranjero, allá donde vas te sientes observado y si llevas una cámara de fotos, más.

111 Rincones de la Medina

Siempre están pendiente de tus movimientos y si no te llama la atención el fotografiado, te la llamará el de al lado o el de detrás, el caso es impedir a toda costa que hagas la foto.

Como en todos los sitios, existe un periodo de adaptación para entender la reacción de las personas ante la cámara, ver como se toman tu presencia y que les parece la idea de que mientras ellos están en su quehacer diario, tu les fotografíes.

112 Panadero en un horno de leña tradicional

Lo cierto es que no existe una receta mágica, más que dedicarle tiempo. Levantarte muy temprano y callejear, ser simpático en la medida de lo posible, apuntar localizaciones interesantes y volver en momentos de buena luz, etc.

¡No fotos!

En general, la fotografía no es nada natural ni consentida, ni existe apenas comunión entre el fotógrafo y el fotografiado, como puede ser en países más al sur de África. No hay conexión, más bien sientes que robas imágenes y que allí molestas.

116 Una de las excepciones. Este niño marrakechí no dudó en ponerse ante la cámara de una manera muy natural.

Aquí, ya sea por cuestiones culturales, religiosas o que simplemente están hartos de los turistas, lo normal es oír un insulto, un ¡No fotos! o simplemente contemplar como se cubren el rostro.

En estos casos yo recomiendo siempre reflexionar y pensar en como sería al revés, si nosotros estaríamos dispuestos a aguantar día tras día a cientos de marroquíes con caros equipos fotográficos haciéndonos fotos constantemente mientras llevamos a cabo nuestro día a día. Creo que no.

Todo esto hace que algunos fotógrafos y fotógrafas, normalmente aficionados, antes de ajustar la cámara echen mano al bolsillo y preparen los dirhams con los que van a "sobornar" por conseguir la foto deseada.

Obviamente este es el camino más fácil, pero por fortuna o no, los resultados obtenidos con esta práctica no entran dentro de mis gustos fotográficos.

117 Vendedor de alfombras

Siempre hay que tener en cuenta una cosa, no es lo mismo pagar por una foto y luego hacerla, que hacerla y luego pagar por ella.

Siempre he sido partidario de entablar de alguna manera alguna comunicación con la persona a la que quiero fotografiar, normalmente visual y si la foto que quiero no lo requiere o no encuentro aprobación, pues intento pasar desapercibido y esperar mi momento. Pasar repetidas veces por un lugar que te interesa fotografiar, saludar e incluso intentar charlar un rato con la gente, a parte de enriquecer nuestro viaje, ayuda a que te asimilen y su actitud hacia nosotros se relaje un poco.

En la famosa plaza de Djemaa el fna pude ver a un fotógrafo con un 400mm haciendo fotos a la gente de un extremo a otro de la plaza. Esto es algo que nunca he entendido, para mi eso es fotografía de "guiri", de "guiri" que solo quiere llevar un trofeo a casa, no tiene nada que ver con viajar, conocer, respetar y aprender una cultura y por un tiempo sentirte parte de ella.

El mundo del 2.8 (o menos)

Cuando recorres el zoco (un día hice 12km sin salir de él según el GPS) te das cuenta de que la combinación ISO + lentes luminosas es imprescindible.

118 A medio día la luz se cuela entre las rendijas del tejado del zoco.

Constantemente te mueves entre penumbras, contraluces, sombras y gente que va y viene a toda velocidad, creando cambios de escenario entre una foto y otra, es entonces cuando hay que pararse e intentar abstraerse de lo que te rodea y ver, segmentando las escenas para poder componer ya que puede llegar un momento en que no veas más que bullicio y colores por todos lados y no sepas tomar buenas decisiones a la hora de componer.

Normalmente cuando fotografío en un sitio así, llevo dos cuerpos con dos lentes que se compaginen y así tengo menor tiempo de reacción ante lo que quiero fotografiar.

Siempre recomiendo llevar la cámara a la vista, que no parezca que te estás escondiendo, ir de frente ayuda a no dar la sensación de que te escondes para robar una foto. En cuanto a la seguridad, en ningún momento tuve sensación de inseguridad, en todo momento me sentí tranquilo en ese sentido incluso cuando estuve fuera de las murallas de la Medina.

Para no extender demasiado esta entrada, he considerado que lo mejor es dividir este artículo en dos o tres partes ya que aún queda mucho que contar y muchas fotos que ver.

No dejes de leer siguiente artículo de Marrakech, la Plaza de Jamaa el Fna.

Hasta pronto.

Sobre el autor

, fotógrafo profesional y profesor de fotografía residente en Santa Cruz de Tenerife.

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